Indice General Marco Teórico


Abstract
Dedicatoria
Agradecimientos
Cita Iluminadora
Presentación


Introducción
Problema General
Problema Específico
Objetivo General
Objetivos Específicos
Conjeturas
Variables
Relevancia del Problema
Marco Terico
Resumen MT
Carácter de la Investigación
Instrumentos de Recolección
Muestra Estructural
Pauta de Entrevista
Procedimientos de Análisis


Entrevistas Completas
Alejandro
Cristian
Daniel
Eugenio
Felipe
Luciano
Natalia
Sebastián
Yves
1 Matriz de Análisis
2 Matriz de Análisis
3 Matriz de Análisis
Análisis Razonado
Conclusiones


Epígrafe
Bibliografía
Glosario de Términos

 

Como hemos visto en la cita iluminadora, todo el interés por este tema surge en torno al interés por el trabajo teórico del profesor canadiense Marshall McLuhan, quien que se dedicó a estudiar las relaciones entre los medios de comunicación y las sociedades que los albergan. A pesar de que McLuhan no vivió la era de Internet, sus trabajos anteriores acerca de los medios eléctricos en general nos acercan bastante al problema.

El final de los años cuarenta y el principio de la década de los cincuenta significó para McLuhan el descubrimiento de la tecnología, especialmente gracias a su trabajo junto a Harold Innis, en palabras del propio McLuhan: "Harold Innis fue la primera persona que acertó en ver el proceso de cambio como implícito en las formas de la tecnología de los medios."

La mayoría de las últimas obras de Innis está orientada al análisis del control que los medios de comunicación ejercen sobre la conciencia de las personas y sobre sus formas de organización social. "Cuando surge un nuevo medio de comunicación - sostiene Innis - se crean nuevos patrones de asociación y se articulan nuevas formas de conocimiento." Una simplificación de su idea sería: "Un medio de comunicación podrá determinar conocimiento y crear civilización. Pero un nuevo medio llevará a una nueva civilización. Una reducción adicional se leería del modo siguiente: "Un medio determina conocimiento". McLuhan derivó de esta gran condensación su famoso aforismo: "El medio es el mensaje", que significa que el medio por el cual se presenta la información, con su poder para alterar los contenidos y sus efectos subliminales en los usuarios, es tanto o más importante que la información misma. Innis analiza todos los medios de comunicación y argumenta que cada uno tiene un sesgo en términos de tiempo o de espacio.

En el primer número de la revista Exploraciones, McLuhan publicó un artículo titulado "Culture Without Literacy" en el que dice que el modo impreso de comunicación ha tenido un efecto hipnótico en el hombre contemporáneo que no le permite entender la gramática de los medios instantáneos y por consiguiente, percibir a través de ellos la coherencia del mundo creado por Dios. McLuhan subraya que antes de la invención de la escritura, el hombre vivía en un espacio acústico ilimitado, donde el lenguaje humano era oral; por ello, confiere gran énfasis en la facultad de escuchar. El mundo del sonido, en el cual la percepción está ligada al oído, implica la interacción simultánea de todos los sentidos, porque es global y no tiene horizontes. La transición de la palabra hablada a la escritura - argumenta McLuhan - eleva el sentido de la vista sobre los demás sentidos humanos, fragmentando los campos de percepción. Desde que Aristóteles aseguró a sus lectores que el sentido de la vista estaba "por encima de todos los demás" y era el único en que se debía confiar, no hemos concedido al sonido un papel primordial, "ver es creer". La enajenación de los sentidos, con excepción de la vista, produjo una capacidad disminuida de sentir, expresar y experimentar las emociones; sin embargo, con la aparición de los medios instantáneos de comunicación, se invierte la fragmentación sensorial del "espacio visual" y se recuperan 3000 años perdidos de espacio acústico a consecuencia de la invención del alfabeto.

En otro trabajo de McLuhan, Counterblast: Es fundamental conocer los lenguajes de la nueva cultura tecnológica - argumenta McLuhan - porque "todos somos idiotas tecnológicos" que sólo pensamos en lo antiguo y no en el presente, en lo actual. Necesitamos entender los lenguajes de los nuevos medios de comunicación en la etapa del post-alfabetismo y de la poshistoria en la que hemos entrado, y dejar atrás la educación que ignora estos desarrollos.

"Los efectos de los medios de comunicación son nuevos ambientes, tan imperceptibles como el agua para el pez, subliminales en su mayoría". Cualquier modificación en los medios de comunicación, extensiones artificiales de la existencia sensorial, produce perturbaciones en el sistema nervioso central, en los sentidos, que obliga a reestructurar los pensamientos y sentimientos, la forma de pensar y de actuar.

La Galaxia de Gutenberg: Antes de la invención del alfabeto - argumenta McLuhan -, el hombre primitivo vivía en una sociedad cerrada, en un espacio acústico ilimitado, donde el lenguaje era oral. Este mundo del sonido o de las tecnologías del oído, basado en la palabra hablada, mantenía al hombre tribal bajo un rico encadenamiento imaginativo, con su mente galvanizada a lo ancho y a lo largo de su repertorio sensorial. Era un mundo unido biológicamente - como la familia -, seguro, protegido y cierto; sin embargo, un día el hombre, animal fabricante de herramientas, inventó un alfabeto fonético, que lo obligó a depender de la vista a expensas de todos los demás sentidos y facultades. Entonces, las palabras dejaron de tener "resonancia multidimensional" y se transformaron en un código visual frío y neutral. La invención del alfabeto arrojó al hombre primitivo del paraíso de la cultura oral (el tribalismo) y lo trasladó al mundo visual y abierto de la conciencia especializada y dividida (la civilización):

"Solamente el alfabeto fonético hace un rompimiento entre el ojo y el oído, entre el significado semántico y el código visual; sólo la escritura fonética tiene el poder de trasladar al hombre de la esfera tribal a la de la civilización, para darle un ojo por un oído."

El instrumento fonético marcó la primera división decisiva entre el ojo y el oído, entre el significado semántico y el código visual, y obligó al hombre a intensificar la función de la vista, suprimiendo la operación de los otros sentidos. El significado se convirtió en la propiedad exclusiva de las palabras, disociado totalmente de la experiencia humana y al hacerlo, creó un cisma entre pensamiento y acción, entre consciente e inconsciente, entre cabeza y corazón, que dio origen al hombre dividido, esquizofrénico.

McLuhan consideraba a los nuevos medios de comunicación como una "galaxia eléctrica" capaz de sacudir la sensibilidad humana con la misma fuerza con que lo hizo la prensa de tipos móviles de Gutenberg.

La tesis fundamental de La Comprensión de los Medios es que las nuevas tecnologías van creando un peNetrante ambiente que nos satura con una serie de percepciones de las que no estamos enterados. McLuhan sostiene que estos ambientes son invisibles y que solamente a través del poder de las artes, para proveer un adiestramiento perceptivo, será factible describirlos y entenderlos. "El artista serio es la única persona capaz de afrontar impunemente la tecnología, sólo porque es un experto que se percata de los cambios de percepción de los sentidos". Es fundamental - argumentaba - entender los lenguajes de los nuevos medios y deja atrás la educación que ignora estos desarrollos. Parte de este aprendizaje consiste en entender que el ambiente es proceso y no contenedor; que las nuevas tecnologías, con sus postulados sobre la psique humana, perturban las relaciones sensoriales y alteran la forma de pensar y de actuar. El contenido de los medios electrónicos en este mundo procesal es la tecnología que le precede. Entonces, cada nueva tecnología crea un ambiente considerado corrupto y degradante en sí mismo, pero convierte al que le precedió en una forma de arte. De esta manera, los distintos niveles de desarrollo de una cultura ocurren como un proceso de envolvimiento progresivo de los medios existentes por los nuevos, los cuales entran a la ecología de las prácticas comunicativas no por destronamiento explícito del medio precedente, sino desde el fondo, funcionando más como campo (conciencia) que como figura (percepción).

En el empleo normal de la tecnología (o de su cuerpo diversamente prolongado), el hombre experimenta una perpetua modificación fisiológica y, a su vez, encuentra siempre nuevas maneras de modificar su tecnología.

El hombre se convierte, por así decirlo, en los órganos sexuales del mundo de la máquina, como la abeja del mundo de las plantas, permitiéndole fecundar y evolucionar hacia formas cada vez más nuevas. El mundo de la máquina corresponde al amor del hombre, atendiendo prontamente sus anhelos y deseos, es decir, proporcionándole riqueza."

McLuhan argumentaba que, sin duda, el invento de la televisión (medio frío) era lo más importante que había sucedido en el siglo XX, porque representaba el retorno a la tribalización.

"La imagen de la televisión exige a cada instante cerrar los espacios de la malla con una participación sensorial convulsiva, fundamentalmente cinética y táctil, pues la tactilidad es la interacción entre los sentidos, más que el contacto aislado de piel y objeto".

Para McLuhan, el sentido del tacto representa la suma de todos los sentidos humanos, el sensus comunis del hombre tribal, perdido desde hacía largo tiempo. Tocar algo implica entrar en contacto y crear una interacción; por consiguiente, la televisión, al acercar de nuevo a los hombres entre sí, recupera la unidad sensorial destrozada por el invento de Gutenberg y recobra las formas de convivencia originales: retribaliza al hombre moderno y le da un lugar en la nueva aldea global, donde todos los puntos de la tierra están en contacto inmediato.

En el libro El Medio es el Masaje, McLuhan habla de que la tecnología eléctrica es el medio o el proceso de nuestro tiempo que remodela y reestructura los patrones de interdependencia social y cada aspecto de nuestra vida privada.

Según McLuhan, el obstáculo principal para comprender con claridad los efectos de los nuevos medios es el háBito, profundamente arraigado, de observar todos los fenómenos desde un punto de vista fijo, como consecuencia de la tecnología de la imprenta. Para él, el artista es un creador antisocial de los antiambientes que aguzan nuestra percepción y nos permiten ver los ambientes tal como son realmente.

El circuito eléctrico de la información - según McLuhan - se convierte en extensión del sistema nervioso central y, al hacerlo, modifica nuestra manera de percibir el mundo y nos regresa a la etapa de la sensibilidad prealfabética y preplatónica de la recreación de los mitos., es así que la era contemporánea es la era del mito, de los ambientes muy envolventes que requieren una nueva dimensión mítica del saber. Los medios manipulan a los receptores, lo mueven y conforman su personalidad y su conciencia, todo ello incluso por encima de los contenidos que puedan transmitir.

Los cambios se producen tan rápidamente que el espejo retrovisor ya no funciona. La humanidad ya no puede gastar tanta energía en traducir todo lo nuevo a algo viejo, sino que debe hacer lo que hace el artista: desarrollar el háBito de acercarse al presente como una tarea, como un medio por ser analizado, discutido y tratado, para que pueda vislumbrarse el futuro con mayor claridad.

En Through the Vanishing Point McLuhan argumenta que la perspectiva renacentista del "punto de vista único" está relacionada estrechamente con el invento de Gutenbreg y, por tanto, es corresponsable de fomentar el individualismo con sus respectivas formas de actuar y de ver.

Para McLuhan, los espacios audible y táctil son inseparables y en el espacio creado por los sentidos, cada configuración de sentidos crea una forma de espacio única. A diferencia del espacio visual, el espacio acústico, siempre peNetrado por la tactilidad y por otros sentidos, es esférico, discontinuo, heterogéneo, resonante y dinámico. Durante cientos de miles de años - argumenta el profesor canadiense - la humanidad vivió sin una línea en la naturaleza; los objetos en este mundo resonaban unos con otros. Para el hombre primitivo, el mundo tenía múltiples centros y era reverberante y giroscópico. Al romper con el carácter uniforme y de uno-a-la-vez del alfabeto y la perspectiva renacentista, el hombre contemporáneo regresó a su morada natural: el espacio acústico. Este "nuevo" mundo de sentimientos táctiles sustituyó al viejo medio "caliente" y "no comprometido" de la capacidad para leer y escribir. Al concentrarse en el tacto, que concentra todos los sentidos de golpe, recrea - dice - al hombre completo, contra el hombre separado y fragmentado de la era de las letras.

La visión lingüístico - estructural de cualquier "figura", tecnología o artefacto (clisé) surge del "campo", así como de la estructura o estilo de conciencia (arquetipo) que aporta el modo de ver o los términos en los cuales se percibe una "figura". Para el profesor canadiense, las "figuras" surgen del "campo" y retroceden a él, que es configuracional y comprende al mismo tiempo todas las demás "figuras" disponibles. A su vez, cada nueva "figura" desplaza a las demás, haciéndolas volver al "campo".

En su libro Del Clisé al Arquetipo, McLuhan argumenta que el arquetipo (campo) es un elemento de la estructura psíquica y, así, un componente necesario y vital que representa y personifica ciertos datos instintivos de la oscura psique primitiva, las raíces de conciencia reales e invisibles. Según el autor, los arquetipos son entidades vivientes que causan la preformación de ideas o representaciones dominantes; por otra parte, los clisés son todos los medios de comunicación que sirven para ampliar el radio de acción del hombre, sus patrones de asociaciones y percepción, y deben ser postulados como una irrupción, como un sondeo en una nueva dimensión de la experiencia.

El mundo de la mecánica cuántica, de la nueva física, representa un mundo en el cual no hay conexiones sino sólo intervalos resonantes, como en el tacto. Cuando se toca algo - argumenta McLuhan - no se hacen conexiones, sino que se crea resonancia. El mundo actual, donde los cambios tienen lugar a la velocidad de la luz, es "el mundo del intervalo resonante", del tacto, de la actitud mágica hacia el lenguaje, producida delicadamente por el oído.

En Culture is Our Business Los negocios y la cultura se han vuelto intercambiables en el nuevo ambiente de la información; la navegación social y la supervivencia dependen del entendimiento de este proceso y del conocimiento que se tenga de la diversidad de los giros lindantes entre ambientes, así como de los epiciclos que crea el ser humano con sus propias innovaciones. Cuando un giro cultural rápido se pone alrededor de uno lento el más lento se rompe; cuando el teletipo o el teléfono vuelven al viejo sistema postal, éste se derrumba. Desde el lanzamiento del satélite Sputnik el plaNeta se adentró en un contenedor creado por el hombre. Esta revolución de la información, originada el 17 de octubre de 1957, fue capaz de hacer que la Tierra entrara en el novedoso artefacto, creando un nuevo ambiente para el plaNeta: la muerte de la "naturaleza" y el nacimiento de la ecología. El plaNeta dejó de ser "naturaleza" y se convirtió en "nave espacial Tierra"; se transformó en una "obra de arte" que hizo inevitable el pensamiento y la preocupación ecológica, propias del hombre analfabeto. La "nave espacial Tierra" - dice McLuhan - no tiene pasajeros, sino sólo tripulación.

Resulta inconcebible que en la era electrónica pueda haber un lugar central. A la velocidad de la luz ya no se vive en un espacio visual, sino en un espacio acústico, cuyo centro se halla en todas partes cuyos límites están en ninguna parte. El espacio visual es el viejo "Hardware" del ferrocarril, de la fábrica de los trabajos especializados, de la línea de ensamble; es un espacio analítico, racional, rígido, especializado, que a la velocidad de la luz se disuelve; no funciona.

En nuestros tiempos de los 90’ encontramos a otro autor cuyo libro se ha transformado en un Suceso entre quienes se interesan por Internet y los nuevos medios de comunicación de la era Digital: Nicholas Negroponte, director del Laboratorio de Medios del MIT, y como tal ha visto desde muy cerca el desarrollo de una gran parte de los avances tecnológicos en los últimos años, siempre en contacto con los mismos investigadores que han desarrollado los aparatos.

Su libro "Being Digital" se nos presenta como la crónica de una persona que vive con un pie en el futuro, en la que nos muestra la potencia de los recursos que actualmente existen en la comunicación electrónica. Parte definiendo detalladamente los principios fundamentales de la computación. Su profundo manejo de los temas le permiten dar explicaciones muy claras y simples acerca de cosas que utilizamos ya en forma cotidiana pero que nos parecen a la vez tan complejas e ininteligibles.

Dentro de estas definiciones nos explica la real potencialidad de medios de transmisión de datos como el cable de cobre, la fibra óptica y el aire de nuestra ATMósfera (éter), y describe lo que podrían llegar a ser los medios de comunicación en una época en la que todos ellos manejen su información en formatos digitales. En sus últimos capítulos, describe cómo estas tecnologías inciden en la formación de los niños, cómo el uso de aparatos inteligentes nos abre espacio para una nueva dimensión de la educación donde se da a los niños una participación mucho mayor, y los lleva a comprender las cosas de manera más propia, desarrolla sus capacidades de manera diferente, y en definitiva nos ofrece la posibilidad de criar niños más hábiles y ágiles de mente, que sin embargo pueden llegar a perder otros aspectos tan fundamentales como los olores de la naturaleza, la responsabilidad de la educación siempre debe ser manejada por los padres.

Para acercarnos mas al autor pasaremos revista a algunos de los planteamientos de Negroponte: La etapa de transición entre la era industrial y la postindustrial o era de la información, ha sido discutida tanto y durante tanto tiempo, que no nos hemos dado cuenta de que estamos pasando a la era de la postinformación. La era industrial, básicamente una era de átomos, nos legó el concepto de la producción en masa, con economías basadas en una producción realizada con métodos uniformes y repetitivos, en cualquier espacio y tiempo dado. La era de la información, la era de las computadoras, nos mostró la misma economía de escala, pero con menor énfasis en el espacio y en el tiempo. Y en el futuro, la fabricación de Bits podría llegar a realizarse en cualquier lugar, en cualquier momento y permitiría, por ejemplo, moverse con toda libertad entre los mercados bursátiles de Nueva York, Londres y Tokio como si fueran tres máquinas - herramientas adyacentes.

En la era de la información, los medios masivos se volvieron, a un mismo tiempo más grandes y más pequeños. Nuevas formas de emisión como CNN y USA Today llegaron a audiencias cada vez mayores, ampliando el concepto y la forma de transmisión. Las revistas especializadas, los videocasetes y los servicios de cable fueron ejemplos de la sectorización, que se dirigieron a grupos demográficos específicos y reducidos. Los medios masivos crecieron y, al mismo tiempo, se achicaron.

En la era de la postinformación, a menudo tenemos un público unipersonal. Todo se hace a pedido y la información está personalizada al máximo. Una suposición muy difundida es que la individualización es la extrapolación de la sectorización: se va de un grupo grande a uno pequeño y de ahí a otro más pequeño aún, hasta que, por último, el destinatario es un sólo individuo. En cuanto se conocen mi dirección, mi edad, mi estado civil, mis ingresos, la marca de mi automóvil, al tipo y volumen de mis compras, mis háBitos gastronómicos y mis impuestos, estoy atrapado: me transformo en una unidad demográfica constituida por una sola persona.

Esta línea de razonamiento deja de lado, por completo, la diferencia fundamental entre sectorización y digitalización. En la digitalización soy yo, y no un submúltiplo estadístico. Datos como, por ejemplo, dónde vive mi suegra, con quién salí anoche o a qué hora sale mi bus para Elqui hoy en la tarde, no tienen en absoluto ninguna correlación ni base estadística alguna, a partir de la cual se puedan deducir qué servicios específicos serían los más adecuados para mí. Pero toda esa información sobre mí, determina los servicios informativos que me gustaría recibir sobre una pequeña ciudad casi ignorada, una persona desconocida para el gran público y (para el día de hoy) el pronóstico meteorológico para la cuarta región.

De la misma manera que el Hipertexto anula las limitaciones de la página impresa, la era de la postinformación anulará las limitaciones geográficas. La vida digitalizada nos hará cada vez más independientes del hecho de tener que estar en un lugar específico, en un momento determinado. Incluso, la misma transmisión de lugares geográficos pronto comenzará a ser posible.

Una conversación cara a cara o telefónica, es un hecho que tiene lugar en el tiempo real y en forma sincrónica. El afán de ubicar a alguien por teléfono es una forma de establecer un diálogo sincrónico que, muchas veces, no requiere de ningún tipo de sincronía y podría manejarse perfectamente bien mediante el intercambio de mensajes fuera del tiempo real - afirma el hombre del Media Lab -. Históricamente, las formas de comunicación asincrónica, como escribir cartas, solía ser un medio de comunicación más formal y menos espontáneo. Esto está cambiando con la aparición del correo vocal y de los contestadores automáticos.

Las ventajas de los contestadores no son sólo en el uso de la voz sino, principalmente, el proceso En Línea. En realidad, los contestadores no están del todo bien aplicados. No sólo deberían activarse cuando usted no está o no quiere estar, sino que siempre debieran contestar el teléfono y darle, a quien llama, la posibilidad de dejar un simple mensaje. Uno de los enormes atractivos del E-Mail es que no interrumpe el trabajo o un diálogo, como ocurre con los teléfonos. Con el E-Mail, es posible procesar todos los mensajes en la medida que a uno le resulte cómodo, con lo cual, se contestan mensajes que, de otra forma, no tendrían la menor posibilidad de franquear la barrera telefónica, celosamente guardada por una secretaria o una familia distraída.

Si lo analizamos, observaremos que ni la mitad de nuestras comunicaciones tienen por qué ser simultáneas. A cada rato se nos interrumpe o se nos obliga a observar horarios, para cosas que no exigen tal inmediatez o puntualidad. Nos vemos obligados a observar horarios regulares, no porque hayamos terminado de comer a las 20:59 horas, sino porque el programa de TV empieza dentro de un minuto. Nuestros bisnietos comprenderán que hayamos ido al teatro a una hora determinada para disfrutar colectivamente de la presencia de actores en vivo, pero no entenderán el por qué de esa misma sincronicidad colectiva con relación a las señales televisadas que estamos recibiendo en la privacidad de nuestros hogares... hasta que se enteren del grotesco modelo económico detrás de esta forma operativa.

La vida digitalizada - explica Negroponte - incluirá muy pocas emisiones en "tiempo real". A medida que las transmisiones se vayan digitalizando, los Bits no sólo podrán ser transferidos con gran facilidad en el tiempo, sino que no hará falta que sean recibidos en el mismo orden o en la misma proporción en que eran consumidos. Por ejemplo, será posible enviar una hora de vídeo a través de la fibra óptica en una fracción de segundo (algunos experimentos efectuados recientemente demuestran que el tiempo requerido para enviar una hora de vídeo en calidad VHS, puede ser de sólo un centésimo de segundo). A través de un fino cable las seis horas del tiempo de emisión nocturna, para transmitir programas de vídeo (personalizados) de diez minutos de noticias. Lo primero es bombardear con Bits a la computadora y lo segundo es cargarla con un cuentagotas - señala Negroponte- .

Con la posible excepción de sucesos deportivos y resultados electorales, la tecnología sugiere que la televisión y la radio del futuro serán emitidas en diferido, es decir, asincrónicamente. Esto se hará a pedido o utilizando broadcatching, un término acuñado en 1987 por Stewart Brand, en su libro sobre el Media Lab. Broadcatching es la radiación de una corriente de Bits, con grandes cantidades de información lanzadas al éter (espacio aéreo) o enviada a través de la fibra óptica. En el extremo receptor, una computadora capta los Bits, los analiza, almacena lo que usted consumirá en algún momento y descarta el resto.

La información "a pedido" dominará la vida digitalizada. Pediremos, de manera implícita o explícita, aquello que queramos, en el momento en que lo queramos. Esto requerirá reformular el concepto de todas las programaciones fianciadas por publicidad.

Hoy en día - explica el profesor del MIT - , tenemos cuatro vías de ingreso electrónicas a nuestros hogares: el teléfono, el cable de fibra óptica, el satélite y las emisiones terrestres. Sus diferencias tienen que ver más con la topología que con modelos económicos alternativos. Si quiero enviar el mismo Bit, al mismo tiempo, a todos los hogares de Chile, obviamente debería utilizar un sólo satélite cuya huella satelital abarque desde el extremo norte de Chile a la Antártida. Esta sería la topología más lógica, frente a la posibilidad de enviar, por ejemplo, ese Bit a cada una de las centrales telefónicas del país.

Por el contrario, si tengo noticias o publicidad regionales, las emisiones terrestres funcionan perfectamente bien y, mejor aún, la transmisión por cable. El teléfono es el mejor medio para comunicaciones punto a punto. Si tuviera que decidir qué medio utilizar - según lo planteado por Negroponte -, sólo en base a la función de la topología, transmitiría el Campeonato Nacional de Fútbol por satélite y una versión interactiva y personalizada de La Época por la red telefónica. El camino de envío - satelital, transmisión terrestre, cable o teléfono - puede ser analizado en términos de que se adecua mejor para qué clase de Bits.

Pero en el mundo real, - cargado de interés económico - cada canal procura incrementar su carga útil, a menudo utilizándose a sí mismo para lo que hace de peor manera.

Por ejemplo, algunos operadores de satélite estacionarios, están considerando brindar servicios de red punto a punto con una base terrestre. Esto tiene muy poco sentido, en comparación con una red telefónica cableada, salvo que uno se encuentre en un lugar en el que esté tratando de superar algún obstáculo geográfico o político especial, como un archipiélago o la censura. De forma similar, transmitir el Campeonato Nacional de Fútbol por todos los sistemas terrestres, de cable o telefónicos es una forma complicada y poco eficiente de llevar esos Bits a todo el mundo al mismo tiempo.

En forma lenta pero segura, - vaticina Negroponte - los Bits emigrarán hacia el canal adecuado en el momento adecuado. Si quiero ver el partido final del Campeonato Nacional de Fútbol del año pasado, pedirlo por teléfono al canal de cable sería la forma lógica de lograrlo (En lugar de esperar que un canal lo retransmita). Una vez jugados, los partidos de un campeonato se vuelven de inmediato material de archivo y el canal de transmisión adecuado difiere mucho de el que lo era para la emisión en vivo.

La distancia tiene cada vez menos significado en el mundo digitalizado y, de hecho, un usuario de Internet la olvida por completo. En la Internet, - relata Negroponte - la distancia, a menudo pareciera funcionar a la inversa. "Muchas veces obtengo respuestas más rápidas de lugares muy lejanos que de los que están más cerca, porque el cambio de huso horario permite que se me conteste mientras duermo".

Cuando un sistema de transmisión, que tenga más similitud con la Internet, se utilice en el mundo del entretenimiento, todo el plaNeta se convertirá en una maquinaria con un medio único. Los hogares que hoy disponen de una antena satelital móvil ya están teniendo una idea de lo que es un amplio espectro de programación, sin límites geográficos. El problema es cómo manejar esa situación.

El E-Mail implica ingresar en un estilo de vida que influye sobre la forma en que trabajamos y pensamos - dice el profesor Negroponte -. El ritmo de nuestro trabajo y el de nuestro tiempo libre se modifican. El estilo "de - nueve - a - cinco, de - lunes - a - viernes y dos semanas de vacaciones por año", que actualmente domina la vida laboral, irá desapareciendo. Los mensajes profesionales y personales comienzan a entremezclarse y el domingo no difiere demasiado del lunes.

Habrá quienes - especialmente en Europa y Japón y de seguro muy prontamente en el país - afirmen que esto será algo desastroso. Quieren dejar su trabajo en la oficina. De ninguna manera niega a la gente el derecho a tomar distancia de su trabajo. Por otro lado, hay a quienes les gusta estar "conectados" todo el tiempo. Es una especia de trueque. "Personalmente - declara Negroponte - prefiero contestar mi E-Mail el domingo y quedarme en la cama hasta más tarde el lunes".

Negroponte debe viajar continuamente alrededor del mundo, dictando conferencias, en este sentido relata su experiencia con el E-Mail: "Cuando yo vuelo desde Nueva York a Tokio, lo que me lleva unas catorce horas, me la paso tipeando casi todo el viaje y, entre otras cosas, redacto de cuarenta a cincuenta mensajes para el E-Mail. Imagínese que, al llegar a mi hotel, le entregara una copia en papel del los mismos al conserje del hotel y le pidiera que los despachara vía fax. Esta modalidad de envío de mis mensajes, significaría un mailing masivo, a un sinnúmero de direcciones diferentes. Sin embargo, cuando los envío por E-Mail, lo hago con rapidez y suma facilidad, con sólo discar un número de teléfono local. Estoy enviando mensajes a personas, no a lugares. Y la gente me envía mensaje a mí, no a Tokio".

El E-Mail permite una movilidad extraordinaria - explica Negroponte -, sin que nadie tenga por qué saber dónde se encuentra uno. Si bien esto puede tener importancia, ante todo, para un viajante de comercio, el proceso de mantenerse conectado genera algunas preguntas generales muy interesantes, relativas a la diferencias entre Bits y átomos en la vida digitalizada.

El libro concluye con una visión optimista en la que plantea que es esta juventud la que en el futuro próximo tendrá la capacidad de saber reconocer el real potencial de estas tecnologías y la sabiduría para manejarlas buscando el bien de la humanidad en su conjunto, no como actualmente se hace abuso de ella por parte de quienes manejan el poder de la información.

Negroponte finalmente y a manera de conclusión, afirma que la principal ruptura social del futuro no tendrá que ver con el poder económico ni el poder político, lo importante será el manejo de la información, esto producirá un quiebre entre quienes se han montado al carro de la digitalización y quienes se quedaron abajo.

En busca de un estudio más cercano a Chile, encontramos al filósofo argentino Alejandro Piscitelli, experto en comunicación , secretario adjunto del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales asocia las metamorfosis de los modos de comunicación con la estructuración de la percepción humana.

Nos recuerda que durante miles de años, la oralidad fue el vehículo intrínseco de unas 5000 comunidades humanas. Luego, con la difusión de la cultura impresa, este estado primigeniamente oral fue sustituido por un mundo visual representado por la escritura. Entonces los procesos cognitivos y emocionales propios de la civilización occidental emanaron culturalmente de la alfabetización y del modo de escritura ligado a ella, que empezó a extenderse por occidente a partir del siglo V a.c..

En nuestros días - argumenta Piscitelli - ya no existe distinción alguna entre lo que se ve y lo que se lee, entre lo observado y lo relatado, entre el objeto descrito y la narración que lo describe. El ataque sistemático de Platón contra las formas orales de transmisión del conocimiento - y, por ende, contra la poesía como su vehículo privilegiado - inauguró una lucha tecnológico - cultural entre modos alternativos de percibir y argumentar qué es lo "real". Platón - continúa Piscitelli - rechazó la Memoria oral, los sentidos fugitivos, la metáfora, la polisemia, la evanescencia y la multiperspectividad propios de la oralidad, y los sustituyó por un sentido único fijado por lo escrito.

La invención de la tipografía proveyó la primera mercancía repetible, la primera línea de montaje y la primera manifestación de producción masiva. La ciencia moderna - afirma Piscitelli - fue un subproducto de esta innovación. La revolución científica no ocurrió ni en la mente ni en el ojo ni en la filosofía sino en el cambio de la mirada que hizo posible, por un lado, fijar las figuras desplazadas, y por el otro, facilitar su desplazamiento sin distorsiones.

Como toda revolución triunfante, la de la escritura (científica) devino también una revolución traicionada. La primacía de la argumentación racional - resultado y condición de la mecanización de la escritura - está actualmente amenazada por la proliferación de imágenes, y de estilos de sistematización y recuperación de la información intratables por las herramientas distintivas del saber racional clásico. Lo que la avalancha icónica promete, y exige, son nuevos modelos de generación, procesamiento y consumo de la información que podrían llegar a poner en cuestión las bases mismas del discurso racional, invitando a generar modos igualmente novedosos de relacionarnos con la información y de argumentar.

Según el trabajo del filósofo argentino, el espacio electrónico, en vez de constituir una capa más del desarrollo acumulativo de la historia, implica una ruptura abrupta en el ya diferenciado marco psíquico del pensamiento humano.

En cuanto al manejo de la información dice Piscitelli: a fin de proveer un acceso flexible a la información, una base de datos debe describir imágenes textuales, visuales y auditivas; aparte de representaciones de contenidos, un multimedio debe cambiar el estilo en el que presentamos y organizamos el conocimiento.

Las nuevas imágenes participan de preocupaciones y vivencias prácticas, concretas y globales, que convierten a la imagen/producción en un hecho antropológico que analiza lo social y obliga a preguntarnos acerca de los problemas centrales que constituyen la tecnologización de la experiencia.

En relación con el desarrollo de la realidad virtual, Piscitelli plantea; Que la imagen animada se convierta en una tecnología intelectual stricto sensu presupone la invención de una cultura informática - mediática crítica e innovadora. Gracias a la digitalización y las pantallas interactivas, la expresión visual del pensamiento pasa del estado de deseo al de necesidad. La Ideografía Dinámica (ID) no es un lenguaje de programación sino un nuevo tipo de Interfaz - superior incluso a las realidades virtuales -, un lenguaje de imágenes animadas que busca mejorar la comunicación humana. A diferencia del alfabeto, que reduplica el lenguaje fonético sobre el plano visual, la ideografía supone una representación figurada y animada de los modelos mentales.

El lenguaje de las imágenes tal como lo postula la "ID" busca superar las limitaciones del pensamiento En Línea fundando los rudimentos de un pensamiento de las superficies. Lo que en el posetructuralismo y el desconstruccionismo figuró como agenda meramente anunciada, en la "ID" aparece como programa de investigación efectivo bajo el rubro de la epistemología experimental.

Más adelante, acercando el problema a nuestro continente Piscitelli postula: el posdesarrollo - indispensable si queremos salir de nuestro estado latinoamericano de desguarnecimiento económico y social - aparece íntimamente atado a una revolución cognitiva que necesariamente debe incorporar los objetos interactivos, las máquinas poshumanas y niveles de inteligencia micro y macrocósmicos como interlocutores privilegiados. Tales cambios culturales presuponen una reconceptualización de la tecnología en términos de innovaciones en las prácticas y nuevas formas de competencia en el lenguaje.

Al mismo tiempo - afirma Piscitelli - requerimos de una epistemología renovada capaz de dar cuenta de fenómenos enormemente llamativos como las imágenes numéricas. Se trata de imágenes que no copian la realidad sino que la inventan y que confirman atrevidamente la hipótesis de Humberto Maturana de que separar la ficción de la realidad no es menuda tarea, sino imposible deseo. Con las realidades virtuales la invención de la realidad da todavía un paso más. Cuando, en vez de enfrentar la pantalla nos sumergimos en ella, nuevos mundos de acción vienen a la mano.

Luego Piscitelli plantea que los multimedios, con su naturaleza interactiva generarán un gran cambio en nuestra forma de razonamiento, de actuar, de organizarnos. La ruptura de la narrativa lineal, la emulación del comportamiento paralelo de las neuronas, el modelo de la obra abierta y el intercambio de roles entre autor y lector prefiguran una nueva etapa en el diseño y el consumo de información. Con la aparición de los agentes de Software, de textos que se autoescriben, de intermediarios que buscan para nosotros, se abren asimismo nuevas relaciones entre el sentido y el sin sentido, entre lo viviente y lo inerte, haciendo estallar categorías ancestrales y redefiniendo qué es ser humano.

El mundo se está volviendo cada vez más complejo a partir de la multiplicación de interacciones de los hombre entre sí y con las máquinas. La complejidad así construida empieza a sernos humanamente ajena. Para movernos en este laberinto necesitamos una razón sintética y no una repetición autista de la razón analítica tradicional. Esta razón biológica natural en cierne pide no tanto explicar o comprender, cuanto dejar hacer. Quizás el mundo sea más haBitable cuando en vez de querer diseñarlo lo dejemos evolucionar.